• Pensando lo electoral...

Fecha de Publicación: 04-11-2026

Por Francisco Ramos – FSN - CABA

Si las elecciones, como resultado de la participación popular un día cada dos años, son el reflejo del estado de conciencia de un pueblo, habrá que ver cómo actúan los distintos factores externos (cultura) en la conciencia de esa sociedad.

Ciertamente, los procesos electorales no son la única medida, también tiene que ver el estado de insatisfacción, de protesta y de manifestación, que no son lo mismo.

Siempre debemos apelar a la memoria colectiva de la historia para poder identificar las distintas etapas de avance o retroceso popular, frente a los sectores dominantes de la oligarquía local, que traza sus planes permanentes de explotación.

Indudablemente la Triple A y la última Dictadura empresario militar fue un freno de mano a la importante ofensiva del pueblo en las décadas del 60 y 70.

La democracia condicionada, de la derrota, surgida tras Malvinas significó una marcha atrás en la conciencia de nuestro pueblo, que retrocedió cientos de casilleros en la guerra continental y bicentenaria por la Liberación, iniciada un 4 de junio de 1780 por Tupac Amaru II.

El corte de toda una generación de militantes revolucionarios produjo un trasvasamiento por derecha, y así como las elecciones, los referentes y candidatos del sistema se adaptaron a las reglas del juego capitalista sin atreverse a enfrentar al enemigo declarado del pueblo trabajador.

Si acaso se lo incomodó un poco durante la década Kirchnerista, pero muchos monopolios siguieron intactos ganando fortunas. Y ese lapso de bienestar relativo le hizo creer a muchos (pueblo y militancia) que los derechos recuperados estaban garantizados y que ya nada ni nadie podría arrebatarlos.

Por lo tanto, si las elecciones son el emergente como síntoma social, habrá que bucear en los motivos y razones que nos trajeron hasta aquí, y qué es lo que estamos construyendo en el presente para nuestro porvenir, inmediato y a largo plazo.

Eso previo a lo electoral, se llama gestión y base cultural. Gestión, si podemos demostrar en los hechos, en alguna administración popular, los resultados concretos que beneficien a los sectores populares recortando los privilegios de los poderes de siempre. No hay que crecer para repartir, hay que repartir mejor para crecer. Y la base cultural se construye, destrozando el discurso individualista del enemigo, por todos los medios a nuestro alcance.

En ese tiempo de ruptura estamos, cuando las condiciones objetivas de miseria y angustia sobran, la indignación crece, pero la salida de la lucha colectiva aún no explota.

Esa conciencia dormida pero latente en todo el pueblo que no aguanta más, se empieza a despertar con el ejemplo de unos cuantos que se atreven a sacudir la impotencia y ponen por delante de todo, a la situación extrema de millones de personas endeudadas, complicadas día a día, que comen menos y mal, que han sido desalojadas, que están desesperadas. No pensando en las próximas elecciones del 2027, para lo que falta un año interminable.

A los militantes y referentes: estar con la cabeza metida en una urna, es como chocarse todos los días con el árbol sin tener ni idea del horrible bosque que nos toca vivir cada día. Quizá sin darse cuenta, pensar sólo en las elecciones del 27 es militar para que Milei finalice tranquilo su mandato, y esa colonización del sistema es lo peor que le puede pasar a un militante.

Por eso, ayer y hoy, lo mejor que podemos hacer para el pueblo es terminar cuánto antes con este régimen sionista saqueador. Luchando, en las calles, uniendo los reclamos, por todos los medios, ¡e impulsando una Campaña Nacional e Internacional por Juicio Político YA! A Milei, su gobierno y la Corte Suprema de Injusticia.

Porque cada día que pasa de este gobierno cipayo, es un día más de sufrimiento para el pueblo.

De la lucha surgirá la conciencia y los referentes de un nuevo tiempo para empezar a reconstruir la cultura de la Emancipación, junto a la Patria Grande, los Brics y el África rebelde, como nuevos polos de solidaridad y cooperación internacional.