• El rio

Fecha de Publicación: 01-11-2026

Por Marta Suarez- FSN-Rosario

El rio como vecino se vuelve un integrante importante en el cotidiano de la vida. Y es tan cercano que pocas veces se toma conciencia que se hace parte de uno.  Ofrece la playa que invita al recreo, a la zambullida y el juego. La barranca alta para la mirada amplia y el pensamiento abierto. El cauce que es calle de los pescadores y sustento de pobres.

A veces aleja sus orillas y nos hace conocer su lecho vuelto árido de peces, mezquino de espuma y de oleaje. Otras, arremete costas e irrumpe con fuerza anegando nuevas tierras. Cada 10 años, decían viejas enseñanzas populares, cambiaban la sequía por la inundación.

Por aquí, en el recodo de la bota santafesina, muchas veces creció tanto y tan furioso que se llevó, con la ropa y los enseres, la esperanza de crecer. Rompió paredes y terminó con vidas. Eliminó con las fotos los recuerdos y pospuso sueños. Desbarató planes y profundizó miserias.

Hoy el temor vuelve a hacer noticia. El gobierno anuncia posibles puntos de evacuación y se olvida de prohibir desmontes. Recomienda preparar bolsos de sobrevivencia y nunca impulsó plantar árboles. Anuncia crecidas, pero no cuenta que el Aliviador -desagüe mayor de la ciudad- está sin mantener, que los humedales con las quemas no hará el trabajo de contención en las islas, que la tierra con el monocultivo y los pesticidas no absorbe. Que no sólo es el niño. Que no sólo es el Paraná embravecido.

El río ya está creciendo y choca la barranca alta. A lo lejos no se ve la arena en la playa de la isla, solo el verde de la copa de los árboles. Anuncia momentos de inquietud y angustia. Los vecinos se agrupan, se consultan, se consuelan.

También el río en su fluir  constante nos hace  pensar en la continuidad de la vida y la necesidad de puentes. Entre costa y costa. Entre persona y persona.

Por estos días, igual nos asomamos al rio, porque como dije, siempre está, se hace parte de uno.