• Suele suceder- Humberto Constantini

Fecha de Publicación: 23-10-2026

Suelo morirme a las mañanas.

Justamente a la hora

De guardar “El escarabajo de Oro” en el portafolios,

Cuando el andén de Constitución

Recibe los últimos boqueos de mi subterráneo,

Y el reumatismo, que ya me perdió el respeto,

Me palmea confianzudamente la rodilla

Al levantarme.

Suelo morirme a las mañanas,

Casi sin odio le digo no va más

A tanta cosa ardiente que me brota ¿de dónde?

Y un dos, un dos, un dos,

El viejo embozalarse en molinetes,

El viejo insomnio trepando pasamanos,

Un dos, un dos, un dos,

Un poco de fatiga y la bufanda

Y la piel de aguantar

Hasta el dedo del jefe en mis papeles.

Y me muero.

Acudo al Equenil, recuerdo deudas,

Me grito pobre tipo,

Y ya me estoy tocando la calvicie,

Y ya salgo a comprar bicarbonato,

Me doy un tironcito a la mortaja,

Y chau, me quedo muerto.

Pero ocurre que a veces,

A veces por que sí,

Por primavera,

Por cuento por salir,

O por muchacha,

Me vuelvo inteligente, solidario,

Sé de pronto quién soy

Y dónde piso.

Se me viene un pasado a la memoria

Y me nace un futuro en la garganta,

Crezco en el tiempo

Y me circulo entero.

Y ya me nace la palabra hombre

Y el prodigio de ser hasta el zapato

De puro estar cambiando el universo,

Creyéndome y creyendo.

Creyéndome y creyendo

Cuando le planto un no como una casa

Al jefe, al comisario, a Jesucristo,

Cuando me doy en Cacho para siempre,

Haciendo lo que hago, cosas, cuentos,

Pateando la tristeza,

Alborotando,

Dando mi piel caliente,

Mis dos manos,

Éste soy yo venga una copa y cante,

Qué tanto fin de mes ni tanta cuenta

Si el hermano Zeus

Me hace seña del as

Y voy matando

Y voy matando sombras

Degollando

Muñecos de aserrín que dicen dónde

Dónde nos lleva este sufrir sufriendo

Y hasta cuándo.

Hasta cuando me saquen a tirones

De esta ciudad que es hembra

Y me responde

Que todo el aire es canto

Y voy cantando.

Y entonces sí,

Entonces sí compadre, resucito,

Siento mis pies que pisan y prometen,

Se me va el reuma, el hígado, el resfrío,

Ando de Constantini hasta los pelos,

Digo gran puta y lo que soy viviendo,

Le aprieto la cintura a Buenos Aires,

Y le hago un hijo de sangre, canto y cuento,

Y salgo a caminar con tanta vida,

 

Escritor argentino, Humberto Costantini ejerció numerosos oficios que alternó con su vocación literaria, siendo autor de poesía, cuento, novela y teatro.

Activo políticamente, Costantini estuvo ligado a movimientos de izquierdas, lo que, debido a la presión de la dictadura argentina, le obligó a exiliarse en México, donde siguió escribiendo y conduciendo talleres literarios.

A lo largo de su carrera Costantini logró premios como el Casa de las Américas y fue traducido a más de cinco idiomas.