-
“Amor al estilo palestino”, de Abd al-Latif Aql
Fecha de Publicación: 18-10-2026
En tiempos de sequía eres mis higueras y mis olivos,
Tu aridez es mi vestido fragante.
De los escombros que fueron tus ojos levanté mi hogar,
te amo viva, te amo en la muerte.
Cuando tengo hambre, me alimento de tomillo.
Siento tu cabello contra mi cara y te extraño,
mi rostro cansado se pone rojo.
Nazco en las palmas de tus manos, un embrión,
crezco y crezco, y llego a la madurez.
Bebo de tu mirada el sentido de mi vida,
entonces mi ser se despierta y se embriaga.
Viajo a través de fronteras, tú eres mi maleta,
eres mi pasaporte falso.
Me jactaré de poder contrabandear tus ojos
a través de las fronteras;
me jacto y me jacto y me voy llenando de orgullo.
Y cuando los soldados te confisquen,
incluso antes del hachís,
y me arranquen las pupilas de los ojos,
siento que he sido purificado de toda vergüenza;
me he vuelto más puro
e inmaculado.
Cuando temen lo que pueda haber debajo de mis axilas,
me encierran en celdas pequeñas;firmo tu nombre
al final de los informes policiales.
Y cuando me llevan solo
a ser azotado y humillado,
y amarrado en cada comisaría,
siento que somos amantes, que morimos de éxtasis,
un hombre de piel oscura y su mujer.
Tú te conviertes en mí y yo me convierto en ti–
exquisitos higos y almendras sin cáscara.
Y cuando los soldados me aplastan la cabeza
y me obligan a sorber el frío de la prisión
para olvidarte – te amo todavía más.
Se conserva una interesante memoria de al-Baghdadi, escrita por él mismo con adiciones de su contemporáneo Ibn Abu-Osaiba (Ibn abi Usaibia). A partir de ese trabajo sabemos que la educación superior de la juventud de Bagdag consistía básicamente de un minucioso y cuidado estudio de las reglas y principios de la gramática y en la memorización completa del Corán, uno o dos tratados de filosofía y jurisprudencia y poesía árabe escogida.
Tras lograr gran destreza en ese tipo de aprendizaje, al-Baghdadi se aplicó en el estudio de filosofía natural y medicina. Con el objeto de conocer a los sabios de la época, viajó primero a Mosul (1189) y después a Damasco. Visitó Egipto con cartas de recomendación del visir de Saladino. Allí cumplió su deseo de conversar con Maimonides, el águila de los doctores.
Más tarde formó parte de uno de los círculos de eruditos que Saladino reunió en torno suyo en Jerusalén. También enseñó medicina y filosofía en el Cairo y en Damasco durante varios años y, por un periodo más corto, en Aleppo.
Su pasión por viajar le condujo a visitar diferentes lugares de Armenia y Asia Menor siendo ya anciano. Estaba haciendo los preparativos para realizar la peregrinación a La Meca cuando murió en Bagdag.