• Argentina y el contexto latinoamericano

    Documento oficial del Frente Por La Soberanía Nacional 1

    La militancia popular que compone el Frente por la Soberanía Nacional expone al conjunto del pueblo argentino un pequeño documento en el que tratamos de sintetizar los puntos que describen la situación actual. 

Fecha de Publicación: 24-09-2026

Documento oficial del Frente Por La Soberanía Nacional

La militancia popular que compone el Frente por la Soberanía Nacional expone al conjunto del pueblo argentino un pequeño documento en el que tratamos de sintetizar los puntos que describen la situación actual. Quisimos abarcar la disputa central y las implicancias directas en el mundo, América latina y nuestro país en particular.

América Latina es, como sabemos, un territorio en disputa cada vez más apetecido por el Imperio, que últimamente ha actuado directamente en varios procesos electorales. El colmo de su intervencionismo directo fue el 3 de enero de 2026, cuando sus Fuerzas Especiales entraron a sangre y fuego en territorio venezolano y, tras una rápida operación, secuestraron al Presidente Nicolás Maduro y su compañera Cilia Flores, quedando prisioneros del Imperio hasta el presente. Sin duda alguna, este hecho de invasión directa a un país soberano de Nuestra América, es el broche de oro de una política injerencista que se ha dado en llamar la doctrina Donroe, que actualiza y profundiza aquella de Monroe, pero en este siglo XXI, rompiendo absolutamente todas las reglas de las normas jurídicas internacionales consensuadas hasta el momento.

Hoy ya se pueden contabilizar una media docena de países en los que han manipulado los procesos electorales utilizando el monopolio de la informática, logrando colocar en varios países presidentes que residían en forma permanente en Miami. En cada uno de ellos ensayan distintas caras de su actual proyecto de dominio total. Los próximos experimentos podrían ser Brasil y la Argentina.

La desfachatez de su intervención fue reconocida hace unos pocos días por el responsable del Tesoro estadounidense, acerca de cómo ayudaron a Milei para que no perdiera las elecciones de medio término, mientras que Trump promete 5 mil dólares a cada estadounidense si su partido republicano gana las elecciones de congresales.

Argentina

Es en la Argentina donde se desarrolla la primera experiencia libertaria frontal aunque, como siempre, versión tercer mundo. Nuestro país tiene condiciones para ser lo que estamos siendo: una colonia de nuevo tipo. Origen de materias primas cada vez más necesarias para la informática, territorio descripto como apropiado para evadir las consecuencias de una conflagración nuclear, poca población con relación a su extensión, condiciones climáticas optimas en el sur para la instalación de centros de datos, desarrollo propio de módulos nucleares para provisión de energía eléctrica, abundancia de agua dulce y conveniente ubicación geopolítica.

No es otra la razón por la que Peter Thiel, fundador de Palantir y socio de la CIA y del sionismo israelita, viene a instalarse constituyendo una clara señal de alarma.

El actual régimen político que venimos padeciendo desde el 10/12/2023 es de un nivel de cipayismo extremo, sólo comparable con las décadas infames de los años 30 y los '90 del siglo pasado. Tan es así que podemos caracterizar estos años, desde la asunción de Macri a fines del 2015 hasta la fecha, como la tercera década infame de nuestra historia reciente.

Un régimen libertario que, desde hace más de dos años, con origen electoral, se montó sobre la estructura de un Estado de base capitalista dependiente, no para destruirlo como decían, sino para usarlo en beneficio de los intereses del Imperio anglo sionista en nuestro país.

El régimen libertario es nada más y nada menos que el desarrollo de una factoría proveedora de bienes naturales para el norte desarrollado, del plan de exterminio occidental, sin capacidad industrial alguna y con servicios públicos reducidos a su mínima expresión, salvo la seguridad interior, que sirve como aparato represivo de la protesta social.

Son fundamentalistas de un sistema de dominación extractivista de bienes físicos y culturales para desangrar la Patria de sus riquezas naturales y su memoria histórica de lucha, implantando el desánimo, la derrota y la crueldad, a través del empobrecimiento extremo de nuestro pueblo.

Estamos atravesando la construcción del Estado que los sectores dominantes diseñaron y ejecutan sin pérdida de tiempo y, lo que es más preocupante, sin grandes manifestaciones en contra que lo frene o incida en modificaciones importantes. Todo con basamento en leyes que el Congreso Nacional sanciona o aprueba, sostenido por un poder judicial integrado casi en su totalidad por adherentes a las derechas que gobiernan y protegidos por las fuerzas de seguridad (en sus niveles provinciales y nacional) cuando alguna protesta surge.

La situación de los trabajadores y el pueblo, sometidos al retroceso que impone el gran ejército de desocupados, es de aceptar muchas veces bajas de salarios y condiciones laborales ante el temor lógico de la pérdida total. Agudiza esta situación el descreimiento, la falta de representatividad de mucha de la dirigencia sindical y política que sumidas en internas o acatando las órdenes de los que dominan, abandonan su lugar en las luchas populares.

Hay también sectores que producen manifestaciones con algún grado importante de participación como los de mujeres, feminismos y disidencias; de organizaciones ambientalistas, los pueblos originarios, de personas jubiladas, de personas con discapacidad y todos los núcleos sindicales y estudiantiles que componen la comunidad educativa. Sectores que movilizan y se expresan a partir de sus propias reivindicaciones, en línea con la fragmentación producida por sector, sin que se pueda, hasta ahora, lograr una articulación importante y sostenerla para generar continuidad en la respuesta a los embates del gobierno.

En esta realidad hemos tendido a recostarnos en el «luchismo» a secas. Acompañando muchas veces cada marcha, cada manifestación, cada actividad sin elaborar una alternativa, una visión concreta de qué hacer, cómo hacer y cómo sería ese mundo mejor. En muchas oportunidades el solo “fuera Milei” bastaba para expresar la bronca contenida ante cada avance.

Creemos que es necesario encontrar el camino y las formas para convidar a la creación de otra sociedad, de otro Estado. Una alternativa política de alcance estratégico. Sabemos que la salida electoral es, en realidad, el laberinto tramposo de esta democracia corrupta, dentro del sistema para que nada cambie. Dado que el mundo ha entrado en un cambio de civilización, en la Argentina y en toda América necesariamente deberán surgir otros movimientos políticos que superen lo que en su momento fue una avanzada con el NO al ALCA, la CELAC y la UNASUR.

Se deberá construir el movimiento político que aglutine las mejores experiencias de lucha, rompiendo con los sectarismos que hoy dividen artificialmente al pueblo y puedan darle la potencia histórica que tiene dormida en su seno. Nada será por decreto ni acuerdos de cúpulas, la construcción surgirá indispensablemente desde las bases y desde la nueva configuración que hoy tiene la clase trabajadora y su simbiosis con una parte de la llamada clase media.

En medio de esta oscura situación objetiva, van surgiendo de a poco reservas latentes de reacción, tanto por supervivencia o como organización colectiva en diferentes ámbitos del Territorio Nacional, desde las asambleas ambientalistas, la gran movilización en defensa del Garrahan, los glaciares, la educación pública, la no extranjerización de las tierras. Los levantamientos en Mendoza y Chubut contra la entrega y el saqueo.

El esfuerzo embrionario de varios sindicatos importantes para conformar una nueva representación sindical combativa, con los metalúrgicos, ATE y aceiteros como punta de lanza de una centena de gremios dispuestos a plantarse frente al desgobierno de Milei y compañía.

Un sentimiento anticolonialista que vuelve a salir a flote una y otra vez con nuestra Selección de futbol el pasado 15 de julio ganándole a Inglaterra y desplegando un trapo por las Malvinas arrojado desde las tribunas al termino del partido. Un país entero a coro de “¡el que no salta es un ingles!”. Es el alma de nuestra identidad que no han podido borrar por más que lo intenten.

Sabemos que Milei no es Milei, sino el representante de todo el aparato sionista y del gobierno yanqui, contra ellos luchamos para pasar de la resistencia a la ofensiva popular.

En el frente externo, la suerte del régimen de Milei está fuertemente atada al destino político de Trump, que en pocos meses se sabrá si sigue teniendo mayoría en el Congreso yanqui. Para un posible avance popular, no es lo mismo que Milei termine los cuatro años de mandato (como logró Macri) a que sea echado, él y toda la cúpula gobernante, por una rebelión popular, esta gesta será absolutamente legal y legítima, haciendo valer la Soberanía popular como máximo poder efectivo contra los planes de los monopolios y el Imperio.

En este sentido, es el factor subjetivo el que falta madurar en acción y organización, ya que los poderes "democráticos" del sistema están absolutamente cooptados y podridos por el enemigo. Así, la reciente batalla contra la extranjerización de las tierras que querían imponer en el Senado les salió mal, veremos si la presión popular va creciendo para que también en Diputados sean desestimados los proyectos que atentan contra la Patria y el Pueblo.

En este cuadro de situación nuestro FSN deberá contribuir, antes de los tiempos electorales, a coordinar con otras fuerzas las acciones políticas dirigidas a recortar el poder y la imagen del gobierno lacayo, como también aportar a la formación de un fuerte movimiento político que pueda plantearse la construcción de poder popular en conjunto con organizaciones, frentes y asambleas de diferentes orígenes que se propongan el mismo objetivo.

El ejercicio de la soberanía popular lo debemos instrumentar en nuestras relaciones diarias, para que la sumatoria de ellas produzca el cambio en nuestras mentes y corazones y para actuar con las convicciones y valentías necesarias para ir en busca de la victoria.