• Situación política, económica y social de los pueblos originarios en Argentina

Fecha de Publicación: 19-09-2026

Por Ana Ambrogi-FSN-San Martín de los Andes

Nuestro País nace como Republica luego de liberarse de la colonia española. Previo a la colonización había innumerables pueblos originarios en todo el territorio nacional. Algunos despojados durante la colonización española, otros como el caso del Pueblo Mapuche por el propio naciente Estado Argentino.

En aquellos años para la materialización del despojo el gobierno uso los mismos mecanismos del colonizador del cual se había liberado: en Patagonia, fueron asesinados, encerrados en campos de concentración, robados, mujeres, niñas y niños “arriándolos” a grandes ciudades esclavizados. El fin era el mismo que la colonia, exterminarlos para despojarlos de sus territorios y riquezas. Para completar esta “desaparición” cambiaron sus nombres (parte indispensable de su identidad) por otros de dominación lingüística y cultural española. Por esto es que en nuestro país, muchas más personas de las que sabemos tienen algún ascendente indígena.

Se trató de un genocidio, que hoy es parte de la lucha del Pueblo Mapuche que reivindica este  reconocimiento por parte del Estado Argentino.

Este extermino a pesar de su crueldad no tuvo éxito, y hoy los Pueblos siguen luchando por el reconocimiento de su propia identidad, cultura, cosmovisión, territorio.

En la coyuntura actual los Pueblos Originarios de ser absolutamente invisibilizados, han pasado a tener una relevancia estratégica en la agenda de la geopolítica mundial de explotación extractivista de recursos naturales. Porque esos recursos mayormente, están en sus tierras. Lo cual produce enormes conflictos, mayor criminalización y represión. 

Y esto es así porque este avance del extractivismo acapara el territorio, el agua, los minerales, la energía, el paisaje, las llamadas tierras raras. Y con lleva perdida de territorio, desalojos, migración, reasentamientos, agotamiento de recursos para la subsistencia física y cultural, destrucción o contaminación del ambiente, desorganización social y comunitaria, impactos sanitarios y nutricionales negativos y de larga duración. En definitiva, implica altos costos ecológicos, sociales y económicos.

El carácter inherente al extractivismo es de vulneración o violación de los derechos humanos junto a todo marco normativos vigentes. Responde a intereses del gran capital de dimensión geopolítica global, de carácter trasnacional, que no repara en la eliminación del recurso, la contaminación y la muerte. Esta reorganización de los espacios territoriales es hoy política nacional. Argentina se alinea completamente a ejecutar estos mega proyectos extractivistas aún cuando solo satisfacen intereses geopolíticos externos. Es una inserción dependiente periférica y colonialista, donde el acceso y control de la infraestructura pasan a manos de grandes empresas extractivistas, de interés trasnacional. Y donde el gobierno Argentino establece los marcos políticos jurídicos para favorecer que esto suceda. Al no haber control del Estado, esta política entreguista provoca un ordenamiento territorial de facto, impuesto, no planificado.

Es muy importante que tomemos conocimiento y conciencia de lo grave de esta situación para los Pueblos Originarios que son los que más están padeciendo en estos momentos. Pero también lo padecemos o padeceremos todos, por el deterioro general, el pasivo ambiental que generan, la falta de agua, la destrucción de la tierra.

Tomar conciencia, tomar partido, no solo como solidaridad, si no porque es un orden nefasto que nos perjudica a todos.

Los Pueblos Originarios han sido históricamente cuidadores naturales de los recursos y el ambiente.

Han sido reconocidos como sujetos históricos de derechos por normativas internacionales específicas y especiales a las cuales el Estado Argentina adscribe. No se cumplen. No hay interés en su cumplimiento. Debemos exigir que se cumplan. Debemos reconocer los derechos de los Originarios, hacer valer sus saberes ancestrales para el cuidado de la vida y la naturaleza. Su rol en la gobernanza ambiental.  Reconocer su ferviente postura espiritual y política para defender la madre tierra. Están dispuestos a dar la vida, por su tierra. Resisten hasta morir, porque quedar sin tierra para su cosmovisión es quedar sin vida.

Reconocer, acompañar y accionar junto a ellos, en unidad, porque ellos son parte no excluyente del “vienen por todo”. Son parte originaria de nuestra identidad nacional. Nos enseñan a un verdadero buen vivir. Debemos estar y actuar en unidad para juntos expresar nuestra buena energía que parece estar oculta, pero que ya viene saliendo. Es con ellos, no podrá ser posible sin ellos.