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PISA 2025: La alarma es mundial pero golpea con más fuerza a América Latina
Fecha de Publicación: 11-09-2026
Los resultados de PISA 2025 encendieron una señal de alerta global: los aprendizajes de los estudiantes de 15 años muestran retrocesos persistentes, especialmente en lectura y matemática, incluso en países con mayores niveles de ingreso. Pero la alarma no suena igual en todas partes. Mientras los sistemas educativos de alto desempeño —en particular varias economías asiáticas y algunos países europeos— logran sostener estándares elevados, América Latina vuelve a quedar lejos del promedio de la OCDE y con una proporción preocupante de estudiantes por debajo de los niveles mínimos.
PISA 2025 evaluó a más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías en ciencias, lectura, matemática y resolución de problemas computacionales. La edición tuvo como foco principal ciencias, aunque el deterioro más visible aparece en lectura y matemática. Según la OCDE, una diferencia de 20 puntos equivale aproximadamente a un año de aprendizaje, lo que permite dimensionar la magnitud de las brechas entre regiones.
Los países centrales también retroceden, pero desde otro piso
El dato más inquietante para el mundo desarrollado es que el promedio de la OCDE cayó a sus niveles más bajos desde que se aplica la prueba: 461 puntos en lectura, 463 en matemática y 482 en ciencias. La baja acumulada durante la última década fue de 28 puntos en lectura, 22 en matemática y 7 en ciencias. Esto muestra que la crisis educativa no puede explicarse solo por pobreza o falta de infraestructura: también afecta a sistemas con más recursos, mejores salarios docentes y mayor disponibilidad tecnológica.
Sin embargo, los países centrales y las economías de alto rendimiento parten de una base mucho más alta. Las jurisdicciones chinas B-S-J-Z, Singapur, Macao, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Estonia aparecen entre los mejores desempeños del mundo. En ciencias, por ejemplo, B-S-J-Z alcanzó 597 puntos y Singapur 560; en matemática, B-S-J-Z llegó a 612 y Singapur a 563. La diferencia con América Latina no es marginal: en varios casos supera los 150 o 200 puntos, es decir, varios años de escolaridad efectiva.
América Latina: debajo del promedio y con aprendizajes mínimos en riesgo
En América Latina participaron 13 países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay. Ninguno alcanzó el promedio de la OCDE en las tres áreas centrales. El promedio regional fue de 370 puntos en matemática, 389 en lectura y 399 en ciencias, frente a 463, 461 y 482 puntos de la OCDE, respectivamente. La brecha regional equivale, en términos aproximados, a entre tres y cuatro años de aprendizaje.
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Resultados PISA 2025 en América Latina: líderes y rezagos |
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Área |
Promedio OCDE |
Promedio América Latina |
Mejor desempeño regional |
Países con mayores dificultades |
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Matemática |
463 |
370 |
Uruguay (405), Chile (403) |
Guatemala y Paraguay (334), República Dominicana (339) |
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Lectura |
461 |
389 |
Chile (436), Uruguay (423) |
Guatemala (337), República Dominicana (346), Paraguay (352) |
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Ciencias |
482 |
399 |
Uruguay (445), Chile (442) |
Guatemala (351), Paraguay (355), República Dominicana (361) |
Dentro de la región, Uruguay y Chile aparecen como los sistemas más sólidos, aunque también están por debajo de la OCDE. Uruguay lideró en matemática y ciencias, mientras Chile encabezó lectura. Costa Rica mostró una posición intermedia relativamente mejor, sobre todo en ciencias. En cambio, Argentina registró una caída en las tres áreas y quedó octava en la región; México tuvo su peor resultado en matemática desde 2006; Perú retrocedió en matemática y lectura; y Guatemala, Paraguay y República Dominicana quedaron en los últimos lugares regionales.
El informe de la OCDE advierte que el mundo ya no se divide de manera simple entre países ricos con buena educación y países pobres con mala educación. La riqueza nacional explica solo una parte del rendimiento. Los países que mejor resisten combinan currículos exigentes, docentes con formación sólida, uso pedagógico de la tecnología, sistemas de evaluación consistentes y políticas de largo plazo. En América Latina, en cambio, pesan la desigualdad social, la fragmentación de los sistemas escolares, la baja continuidad de las reformas y la dificultad para garantizar aprendizajes básicos antes de la secundaria.
La caída en lectura resulta especialmente grave porque condiciona el aprendizaje en todas las demás áreas. PISA 2025 señala el crecimiento de estudiantes que leen rápido pero comprenden poco, un fenómeno asociado al consumo fragmentado de información, el exceso de pantallas y la pérdida del hábito de lectura profunda. En la era de la inteligencia artificial, esta debilidad adquiere una dimensión nueva: sin comprensión lectora, pensamiento crítico y capacidad para evaluar fuentes, los estudiantes quedan más expuestos a la desinformación y menos preparados para usar la tecnología de manera productiva.
La comparación entre países centrales y América Latina deja una conclusión incómoda: la crisis educativa es global, pero sus consecuencias son desiguales. En los sistemas de mayor rendimiento, el retroceso amenaza la competitividad futura; en América Latina, compromete derechos básicos, movilidad social y desarrollo económico. La respuesta no puede limitarse a aumentar horas de clase o repartir dispositivos. Hace falta reconstruir la prioridad de la lectura, fortalecer matemática desde los primeros años, profesionalizar la carrera docente, evaluar con continuidad y sostener políticas más allá de los ciclos electorales.
PISA 2025 no debe leerse como un ranking para celebrar ganadores y señalar perdedores, sino como una advertencia: cuando millones de jóvenes no comprenden lo que leen ni pueden aplicar conocimientos matemáticos y científicos básicos, el futuro democrático, productivo y social de los países queda en riesgo.