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No es cualquier crisis, es un cambio de civilización
Fecha de Publicación: 11-09-2026
Por Armando Benitez-FSN-Chaco
“Cuando el trabajo desaparece o tu sueldo no alcanza, cuando tu pyme quiebra, tu boliche no rinde, tu jubilación es miserable, los medicamentos no puedes comprarlos, tus ahorros se esfuman, si pedís un crédito y te cobran diez veces más de lo que te dieron, tu pibe diferente queda sin atención, los precios de los servicios estallan, es decir, cuando todo lo que hasta ayer te funcionaba deja de funcionar porque el Estado desaparece en sus funciones sociales elementales y no tienes otra pauta de conducta a mano, no sabes qué hacer, eso es la anomia.” De un artículo de Raul Zaffaroni en P12.
La crisis que vivimos no es una más del capitalismo, esta se produce en medio de un cambio de civilización, los estudiosos señalan algunos puntos que determinan este cambio.
Está en marcha un cambio de la matriz energética, aunque las guerras actuales por el petróleo disfracen este cambio, lo cierto es que la energías limpias se impondrán, como la solar.
La relación con la naturaleza está explotada, se impone un cambio ecológico, el extractivismo destruye el planeta.
La revolución tecnológica y de la información está redefiniendo los conceptos de trabajo y de mente. Esta genera una reconfiguración geopolítica y social, hay una nueva puja por territorios y distribución del trabajo.
Hay un cambio cultural por una mayor conciencia sobre los sujetos de derecho, la diversidad, la salud mental, el bienestar comunitario, hasta lo que significa ser humano en la era de la inteligencia artificial.
Estos son algunos puntos más sobresalientes del cambio que hablamos, está claro que no todos los sectores sociales están conscientes de este proceso, aunque lo estén sufriendo en carne propia. Este sistema está atravesado por contradicciones en las que mientras algunos colectivos sociales se empeñan por defender el ambiente y su equilibrio ecológico, otros sectores sólo piensan en cómo mantener sus vidas, con la pesca artesanal, por ejemplo, ante la evidente disminución de la población ictícola.
Lo que antes era considerado simplemente un recurso para la vida humana, hoy toma otra dimensión, hoy la contaminación de las aguas no pasan desapercibidas, lo mismo ocurre con la manipulación genética de animales y vegetales para su producción industrial como alimentos.
Hoy la apertura de una ruta que atraviese selvas y bosques como la Amazonia es resistida por los pueblos originarios, habitantes ancestrales y por grupos militantes por el ambiente sano radicados en distintos países, sobre todo en Europa.
En nuestra provincia ubicada en una zona subtropical con todavía muchos montes vírgenes, a pesar de la depredación histórica, el cambio produce choques sociales evidentes, por un lado, los llamados “productores forestales” y su legión de obreros informales y por el otro las organizaciones ambientalistas, entre ellas la conocida Asociación de Argentina de Abogados Ambientalistas. Esta organización ha logrado mediante denuncias en la justicia federal hacer sus pender los desmontes involucrando en sus denuncias a funcionarios de primer rango del actual gobierno provincial y del anterior.
Una de las cuestiones es el mapa del Ordenamiento Territorial del Bosque Nativo, que permanentemente es toqueteado por el gobierno para otorgar más permisos de desmontes. Estamos hablando de mucho dinero, unas 25 toneladas pueden costar hasta ocho millones de pesos y más de 15.000 familias de obreros madereros viven de ella.
Los obreros al paralizarse su fuente de trabajo salen a reclamar, a ellos no les importa si sus patrones depredan el monte y hacen grandes negociados, lo que quieren es parar la olla en sus hogares.
El problema más grande es la disgregación que produce el cierre de las fuentes de trabajo y los bajísimos salarios, la indigencia produce una situación de indefensión total en los individuos.
El problema no está sólo en el aparato digestivo, está y principalmente, en la cabeza de las personas, es la sensación, entre otras, de culpabilidad por no poder sostener a sus familias. Los pobres no tienen a donde recurrir, no hay espacios ni colectivos de contención.
Los colectivos que otrora servían para luchar por el bienestar se quedaron sin fuerzas. Producto de la necesidad se van a reconfigurar y surgirán nuevos. Cuánto tiempo llevará su construcción dependerá de la militancia, de la relación dialéctica entre los colectivos y las individualidades. Es la militancia la que más elementos tiene y la que puede utilizar la memoria y los conocimientos científicos como herramientas para la construcción del nuevo sujeto colectivo que podrá guiar la resistencia primero y luego la ofensiva por una nueva sociedad.
Las actuales representaciones políticas están caducas, no representan al pueblo, ni a ningún sector en particular, la prueba está en la gran destrucción que ha provocado este gobierno con sus DNU y sus leyes. La democracia burguesa ha llegado a su fin, lo dice Peter Thiel que a ellos no les sirve y mucho menos le sirve al pueblo. Hoy el congreso está legalizando el robo, el saqueo y la quita de derechos esenciales.
Los que fueron elegidos representantes de los pueblos y de las provincias vienen traicionando a sus mandantes en forma cada vez más descarada. Muchos de ellos son desconocidos para la mayoría, son conocidos los pocos que levantan la voz y lo hacen en forma atinada y las payasas y payasos que dicen barbaridades, como compitiendo con el fenómeno que ocupa la presidencia.
Es imperioso cambiar la forma de elección, porque el sistema actual es fácilmente manipulable por la tecnología moderna y además sólo pueden ser candidatos los que tiene dinero. Así es como Chile, Bolivia y Colombia hoy tiene presidentes que residían en Miami y que ganaron la elección por la manipulación en el escrutinio de los votos.
Lo mismo se plantean para nuestro país, como plan B empezaron a medir con encuestas como funcionaria un argentino, pastor evangélico residente en Miami, también con un poderoso empresario de medios, un banquero ex –dirigente de futbol. Todos representarían al mismo poder: al del dinero de las finanzas, a los fondos de inversión.
El pueblo necesita representantes genuinos, que sean conocidos y esa práctica de elegir a personas honradas y comprometidas debe comenzar en sus lugares de origen, su barrio, su ciudad, su sindicato, su asociación, su club, su cámara de pymes, su consorcio rural, su movimiento cristiano…
Las nuevas herramientas tecnológicas deben servirnos para estas cuestiones básicas, para darnos tiempo, no para enloquecernos con su vértigo, todos los días hay noticias optimistas, solo basta con echar un vistazo a la Agencia de Noticias Científicas, que la gran prensa oculta deliberadamente porque participa en forma activa en el proyecto de las elites dominantes para sojuzgar las mentes.
Tener información veraz es fundamental para el ejercicio de la libre determinación, para decidir qué es lo bueno y que lo malo, para salir de la situación anormal en la que vivimos, para crear nuevas reglas a las nuevas modalidades, como el manejo de la información privada.
Y hay que machacar que no es en forma individual en que preservaremos la dignidad como personas, el ser humano no puede vivir sólo, es en forma colectiva en que superaremos las angustias e incertidumbres del presente. Hay que construir una nueva normalidad, una nueva civilización.
El pueblo más temprano que tarde recuperará el ejercicio de su poder soberano, la humanidad nunca retrocede, aunque muchas veces lo parezca. Este sufrido pueblo argentino tiene una historia muy rica en ejemplos en donde abrevar para salir victorioso generando una nueva normalidad.