• El verticalismo pejotista atrasa

Fecha de Publicación: 04-09-2026

Por Francisco Ramos-FSN-CABA

Es innegable que nuestros últimos 80 años de historia argentina estuvieron marcados por el peronismo como tercer tramo del Movimiento nacional, después de la primera generación emancipadora del siglo XIX y el Yrigoyenismo ya en el siguiente siglo.

Movimiento peronista que se gestó desde el Estado, de arriba hacia abajo a partir del golpe del 4 de junio de 1943, y que parió desde abajo un 17 de octubre de 1945.

En las dos primeras presidencias, Perón le dio un lugar importante a los trabajadores en la gestión del gobierno, por primera vez en la historia nacional, hasta agregados obreros en las embajadas, bajo la conducción indiscutible del único Líder. Esa conducción vertical desde arriba se trasladó sobre todas las llamadas organizaciones libres del pueblo, y sólo con la ausencia del Líder, exiliado en Puerta de Hierro a partir del golpe gorila de la Contra revolución Fusiladora, se desataron otros liderazgos genuinos surgidos desde la Resistencia en una ofensiva popular de los '60 que, por ejemplo, generó 10.000 tomas de fábricas en 1964 y fue construyendo el camino de los "azos" del 69 con que se derrotó a la Dictadura de Onganía. Al calor del ejemplo de la primera revolución socialista en América con Fidel y el Che, surgieron cientos de delegados probados  en la lucha Popular reivindicativa y política, la CGT de los Argentinos y el Sindicalismo de Liberación, el movimiento estudiantil sumado a esas luchas y los curas villeros de la Teología de la Liberación, era el subsuelo de la Patria rebelado y los métodos violentos en respuesta a tanta represión desde la Fusiladora del '55 hasta esas fechas. Tanta organización, tanto debate y discusión revolucionaria, con el acceso al gobierno de Allende en la hermana república de Chile, era muy peligrosa para el poder dominante que ya no controlaba la situación política como antes...

La historia que siguió con la peor Dictadura del 76 es conocida, y luego la apertura "democrática" que supimos conseguir en estos 40 años con sus luces y sombras, hasta esta última década infame (la tercera) en que se revela una triste degradación de aquel importante movimiento Popular que ya no confronta al poder conservador. Aquel "hecho maldito del país burgués" al decir de J. W. Cooke, se convirtió en el hecho burgués del país maldito...

Esa visión verticalista que se impuso en un solo sentido (de arriba hacia abajo), nos ha llevado a ser un movimiento sin columna vertebral (el movimiento obrero organizado) y con escasa participación democrática, sin gimnasia de crítica y autocrítica, interpretando que nunca es el momento, y condenando a quienes desde adentro del Movimiento nacional, que es mucho más amplio que el mismo peronismo, alertamos en muchas ocasiones los desvíos y limitaciones de su dirección política.

Tampoco ha contribuido la repetida arquitectura electoral de la dedocracia o la rosca entre cuatro paredes para conformar listas y candidaturas que han fracasado en los últimos años.

Aquella hegemonía popular indiscutida de otrora, después de tanta agua bajo el puente, ha llevado a otras malas interpretaciones históricas, como pretender que el contrato social democrático se rompió justo hace 4 años, un 1° de setiembre de 2022 con el atentado a Cristina Fernández, como si el encarcelamiento de Milagro Sala a poco del acceso al gobierno de Macri en enero de 2016 no hubiese representado un hecho más que significativo, o incluso, la represión con 39 asesinatos del 2001, por ejemplo...

De la alvearización del Yrigoyenismo a la menemización del peronismo en los '90, con una recuperación del movimiento nacional después de la rebelión del 2001 y el surgimiento del Kirchnerismo, el Proyecto emancipador ha vuelto a tocar techo en 2013 y viene en caída libre desde aquel momento, pasando por las derrotas de Scioli, el fracaso de la gestión vergonzosa de Alberto y volver a perder, esta vez con Massa...

Un movimiento que ha centrado su política en lo electoral y se ha convertido en una pata más del sistema capitalista de explotación y persecusión.

Sólo una posibilidad de amplia participación con todos los sectores en igualdad de condiciones para obtener una representación proporcional podría insuflar un poco de aire a las brazas que siempre quedan encendidas bajo las cenizas. Pero hacer política con una urna en la cabeza es la peor de todas las alternativas.

Lo electoral, como siempre decimos debe ser la consecuencia de un acuerdo político estratégico para refundar el cuarto tramo histórico del Movimiento nacional, con la misión patriótica emancipadora con que surgió allá por 1806 y 1807 expulsando a los invasores piratas.