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“Tanto va el cántaro a la fuente…”
Fecha de Publicación: 22-08-2026
Por Armando Benitez-FSN-Chaco
Todos los dias más de un personaje del gobierno libertario o sus grupos de trolls nos atormentan con sus dichos desvergonzados, y más de una vez son insultos agraviantes.
Evidentemente es parte de un plan, que ya ni tomemos en cuenta sus palabras, que naturalicemos ese dominio mediático y para no en loquecer ni nos tomemos el trabajo de responder.
Además, ¿a quién le responderiamos? a la Lemoine, al Gordo Dan, a Caputo, al vocero, ¿al presidente? En verdad tendríamos que responder a sus mandantes, a la Embajada, a los verdaderos patrones, como lo hicieron “los Gandalfs” a Peter Thiel.
Parece como muy necesario reaccionar ante los hechos reales, hay personas que aceptan esclavizarce, que se resignan ante la falta de escape de una realidad que los mata.
Como puede responder un obrero que al ser despedido de su trabajo, sin pago de indemnización alguna, que debe afrontar el pago del alquiler de la vivienda, la alimentación de su familia, recurrir a un usurero?, vender la moto, la bicicleta, el televisor?
La solidaridad existe, aunque la oculten, hay familiares, amigos, compañeros que dan una mano, pero es para el momento más angustioso ¿y después?
Este tipo de situaciones vivían los obreros en el año 1850, antes de que tuvieramos una constitución, el Estado no brindaba ninguna protección ni ayuda, así es como los obreros agrupados por oficios o por nacionalidad se organizaron para ayudarse.
Así nacieron las primeras Sociedades de Socorros Mutuos, todos hacían un aporte mensual con el que se formaba el fondo solidario que atendía lo básico, la salud, un accidente, el sepelio, despido etc.
Fueron las semillas de las mutuales, que hoy por lo general la manejan los sindicatos como mutuales propiamente dichas o como obras sociales, deberían empezar a recuperar el papel que les corresponde ante la situación que padece la mayoría del pueblo.
Uno de los problemas es que casi el 50% de los trabajadores y trabajadoras son informales, no están sindicalizados, no tienen organización que los agrupe, aunque hay oficios definidos que tienen muchos trabajadores como los choferes de las aplicaciones o los repartidores en motos o bicicletas, las trabajadoras de casas particulares, las cuidadoras etc.
En los 90 cuando comenzaron las primeras privatizaciones y con ellas los desocupados se conformaron los movimientos para recuperar trabajos y que derivaron en lo que hasta ahora eran los movimientos sociales.
En el 2001, la crisis hizo florecer las ollas populares, los comedores, las asambleas barriales, pero esto también se fue desarrollando hacia un final, porque no alcanzaron para construir alternativas políticas.
El actual gobierno prometió y está cumpliendo con su política de destruir al estado, al casi millón de personas que recibían el subsidio del programa Volver al Trabajo les sacaron los miserables 78.000$ que le acreditaban en sus cajas de ahorro.
Con todas las experiencias acumuladas, la clase trabajadora informal se ve obligada a construir nuevas organizaciones que potencien sus fuerzas, hay que interpelar a las dirigencias, habrá que reemplazar a las que no pueden interpretar el drama diario y eso será posible si desde las bases se practica la decisión soberana.
Así como este gobierno de las clases dominantes dice y hace cualquier cosa, el pueblo también puede decir las suyas, que no serán mentiras sino verdades dolorosamente aprendidas.
Lo que dice la Constitución Nacional de “que el pueblo no gobierna sino a través de sus representantes” deberá ser discutido de nuevo, en una Asamblea, porque los representantes no gobiernan para el pueblo. Hoy asistimos a una vergonzante compra venta de votos en el Congreso de la Nación, no representan a sus pueblos empobrecidos, sólo representan a las camarillas enquistadas en los gobiernos provinciales, que también por una falta de precisión en la letra de la CN disponen del patrimonio natural de todos los argentinos.
El pueblo debe recuperar su poder soberano y primero debe hacerlo en sus propias organizaciones de clase, sus representaciones deben ser genuinas y los mandatos deben ser claros y contundentes, ¡como hace poco lo fue recordar al mundo que las Malvinas son argentinas!
Que las cacatúas del gobierno digan lo que quieran, los referentes populares deben hablar de lo urgente, de lo importante, que no es otra cosa que el futuro de felicidad para las generaciones presentes y las por venir.
No se puede permitir que un joven trabajador o una trabajadora acepte la esclavitud o piense en quitarse la vida porque no vislumbra un digno porvenir.
El cántaro que tanto va a la fuente es el de la mentira y la burla, esa vasija debe ser rota lo antes posible, los tiempos corren muy rápidos y la miseria abruma.
El pueblo debe ejercitar la memoria de la solidaridad, hoy como en la década de los 70 -80 la iglesia católica y otros credos acompañan a las miles de agrupaciones que a lo largo de nuestro territorio día a día resisten como pueden, es hora de dar el salto.