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El notable avance de la derecha en América Latina
Fecha de Publicación: 14-07-2026
Durante la última década, América Latina ha sido testigo de una transformación significativa en su escenario político. El avance de la derecha —o decrecha, como se la denomina en algunos círculos— ha marcado un giro notable respecto a los años anteriores, donde predominaban gobiernos progresistas o de corte izquierdista. Esta tendencia no solo impacta en los discursos públicos, sino también en las políticas económicas, sociales y de integración regional.
La llegada de figuras de derachay la consolidación de partidos de derecha en muchos países, evidencia un cambio en la preferencia electoral de la ciudadanía. Estos líderes han capitalizado el desencanto con las gestiones anteriores, prometiendo reformas económicas, mayor seguridad y una lucha frontal contra la corrupción.
Paises latinoamericanos gobernados por la derecha
Argentina: Javier Milei (Libertario / Derecha)
Chile: José Antonio Kast (Conservador / Derecha)
Ecuador: Daniel Noboa (Centro-derecha / Liberal)
Paraguay: Santiago Peña (Conservador / Derecha)
Perú: Keiko Fujimori (Conservadora / Derecha)
Colombia: Abelardo de la Espriella (Centro-derecha / Derecha)
El Salvador: Nayib Bukele (Populista / Derecha)
Costa Rica: Rodrigo Chaves (Centro-derecha)
República Dominicana: Luis Abinader (Centro-derecha / Liberal
Panamá: José Raúl Mulino (Conservador)
Es importante mencionar que la configuración política de la región es cambiante, y el avance de la derecha suele ir acompañado de la emergencia de nuevas figuras y alianzas.
Con el avance de la derecha, se han implementado medidas de austeridad, reducción del gasto público, privatización de empresas estatales y una visión más restrictiva respecto a los derechos sociales. Las reformas suelen estar orientadas hacia el libre mercado y la defensa de valores tradicionales, generando debates intensos en la sociedad sobre el rumbo del desarrollo nacional.
Mientras algunos sectores celebran la llegada de gobiernos conservadores, otros advierten sobre el riesgo de retrocesos en derechos humanos, educación y salud pública. Movimientos sociales y partidos de izquierda han intensificado su oposición, organizando protestas y promoviendo alternativas políticas.
El avance de la derecha en América Latina no parece ser una moda pasajera. A medida que los retos económicos y sociales persisten, es probable que la polarización política se mantenga y que las disputas ideológicas continúen definiendo el rumbo regional. El desafío para los gobiernos conservadores será responder a las demandas de sus sociedades sin perder legitimidad ni estabilidad.
Seducción de los jóvenes
Un rasgo notable de esta derechización es la participación de las nuevas generaciones. Los votantes jóvenes, incluso muchos primerizos, han mostrado poca aversión a respaldar candidatos de derecha o antisistema. En varios países, los menores de 40 años componen la mayor base de apoyo de líderes derechistas, lo que apunta a un cambio en el clima político generacional. La narrativa progresista de cambio social que seducía a la juventud hace una década ha perdido brillo, dando paso a una apertura hacia soluciones no convencionales.
Estos jóvenes no recuerdan las dictaduras militares del siglo XX, por lo que esas experiencias negativas de la derecha no pesan en su memoria colectiva. En cambio, han crecido viendo escándalos de corrupción, crisis económicas y estancamiento social bajo gobiernos de izquierda. Las redes sociales han sido catalizadoras del cambio, permitiendo a los candidatos derechistas llegar a jóvenes con mensajes emocionales y simples, que captan el espíritu del momento y se viralizan rápidamente.
El ambiente derechista también se ha visto reforzado por un giro en la política de Estados Unidos hacia la región. Los nuevos gobiernos de derecha buscan relaciones cercanas con Washington, viendo más oportunidades que riesgos en alinearse con la Casa Blanca. La administración Trump ha declarado su intención de apoyar a fuerzas afines en el hemisferio occidental, impulsar el comercio y estabilizar a sus aliados en Latinoamérica. Aunque su estilo confrontativo genera inquietud, los gobiernos derechistas han respondido de forma pragmática, acercándose a Washington para aprovechar respaldo económico y estratégico.
El fenómeno de la decrecha en América Latina representa un cambio profundo en las reglas del juego político. Más allá de victorias electorales, la consolidación de nuevas ideas y valores plantea preguntas sobre el futuro de la democracia, la justicia social y la integración regional. La historia reciente sugiere que los ciclos políticos son dinámicos, y que la región seguirá siendo un laboratorio de experimentación y debate.