• Juana Azurduy

Fecha de Publicación: 13-07-2026

 

Por Doris Zabala – Colaboración

El pasado 12 de julio se conmemoró un nuevo año del natalicio de Juana Azurduy heroína de la independencia altoperuana nacida en Chuquisaca, en1780, nombrada teniente coronel de la independencia.

Se casó con Manuel Padilla y junto a él participó en todas las acciones por la liberación.

Pero.. ¿Qué se nos viene al escuchar su nombre? La zamba, desde luego. Pero no figura en los manuales de historia. Porque fue apenas reconocida como la sombra de su esposo. La dolorosa madre que sepultó a 4 de sus hijos y murió, olvidada, en la indigencia.

Todo nos conduce a la Gran Pregunta ¿por qué si hubo mujeres en los procesos emancipatorios, no se las reconoce como debería?

¿Olvido u omisión?

En medio de los combates, Juana perdió todo: hijos, propiedades, a su propio compañero.

Aún así, siguió combatiendo, con una fuerza que parecía impulsarla desde el centro de la tierra, del corazón de su tierra a la que impidió que pisen las huellas extranjeras.

En ese contexto, le ofrecieron un soborno: dinero para quitarla del medio a ella y a su ejército "Los leales ". Ella respondió: "La propuesta deberían hacérsela a los infames, a los que pelean por mantener la esclavitud y no a los que defendemos la dulce libertad, como lo haré, a sangre y fuego".

Nada la detuvo. Su decisión fue muy valorada por Manuel Belgrano, que le entregó su sable cuando Güemes la nombró teniente coronel. Acto inédito, hasta ese momento, para una mujer.

Sin embargo,los detractores, los "dueños de la historia" siguieron hostigándola.

En 2015 el gobierno suplantó la estatua de Cristóbal Colón por la de la guerrera altoperuana. Si bien hubo notas que definieron como "juegos partidarios", tal vez, detrás del homenaje tardío, deba leerse entre líneas que aún hoy la memoria de Juana Azurduy resulta incómoda para la historia masculina, de próceres.

Este proceso del cual fue parte, consagró estados que afianzaron el dominio burgués en la región, mostró dinámicas confrontadas. La necesidad de aplastar a los sectores más oprimidos imprimió a la lucha revolucionaria una raíz alejada de las pretensiones burguesas y conservaduristas. Fueron los pueblos originarios los que sostuvieron la lucha.

Juana Azurduy fue excepcional, hija de un terrateniente y una chola chuquisaqueña, nunca, según sus biógrafos, pudo encajar en los roles que la sociedad colonial destinaba a las mujeres.

Nacida en los tiempos en que las clases opresoras temblaban por la rebelión de Tupac Amaru, la vida de Juana se encontraba entre los oprimidos. Elegía los trabajos del campo, cabalgaba y forjó amistad con los originarios, con los que aprendió a hablar el quechua.

Por rebelde la expulsaron del convento donde la internaron para "enderezarla".

Dicen que era indómita, dura, curtida y que las hazañas de "Las amazonas"(caballería de mujeres originarias) inspiraban a algunos respetos y a muchos, odio.

El final del proceso revolucionario fue decepcionante para los pueblos pobres y los originarios. Habian entregado todo, su escasa materialidad y su coraje. Los "dueños" de la tierra le negaron apoyo. La burguesía terminó cambiando las cadenas de los sometidos por otras nuevas y liberando a sus cómplices.

Pero Juana Azurduy, la generala, la teniente coronel, perdura, aunque la historia oficial, blanca y machista la quiera ocultar. Como un grito de rebeldía, con la altivez y la valentía de una mujer que pudo elegir de qué lado posicionarse.