• Fantasías de mundial-Por Marta Suarez

Fecha de Publicación: 13-07-2026

Por Marta Suarez-FSN-Rosario

En estos días que las cifras anuncian más pobreza y exclusión, que los canas hostigan al piberío y castigan a docentes y jubilados…

En estos días en que entregan riquezas a los dueños de casi todo y además nos generan deudas. Que los derechos se pierden y casi no se encuentran dirigentes. En estos días, anda el mundial en el norte y en este sur todo se pinta de azul y blanco. Nos convertimos en técnicos, la pasión se renueva en cantos ingeniosos y ante el triunfo, las calles nos esperan. Invadimos las plazas de todo el país y son días de olvidar la malaria.

Las redes explotan y se debate entre memes y dibujos, entre consignas y cargadas. Como antes en el bar de la esquina, o en la esquina de los barrios porque el futbol, ya se sabe, siempre encendió corazones y despertó pasiones.

El debate entre, es un juego y, todo juego es político, ocupa espacios y tiempos mientras no haya partido. ¿Y las preguntas que dejan flotando esa polémica, dejamos en los jugadores las decisiones políticas que no le pedimos a los dirigentes? ¿Tal vez lo hacemos porque los pibitos salen a la cancha como no lo hacen algunos en la arena política? Tal vez necesitamos dar rienda suelta y se hace tan necesario, tan humanamente necesario, perderse en un grito frente al gentío. Tal vez los abrazos casuales y espontáneos dados en plena calle ante un penal atajado o en ese gol que perdurará en la memoria, nos hace sentir que pertenecemos a algo más grande, que nos trasciende y supera. Quienes hemos perseguido sueños colectivos lo sabemos, y tal vez esto, al menos para el piberío es un comienzo.

O tal vez, sin tanto análisis, es la pausa necesaria. Entonces me acordé de mi vieja. Ya he contado en otros barrios que mamá buscaba una de Doris Day al recurrir a una peli cuando la preocupación, la pena o la malaria apretaban. Lo decía ladeando la cabeza, con la sonrisa tierna, queriendo disculpar la distracción.

Y se dejaba llevar por la protagonista cantando esa canción yanqui, que roza el jazz sin profundizar o por ese cantito de cancha que el ingenio puso de moda, porque el que no salta es un inglés.

O esa magia del cine donde el amor saldrá a la luz y los amantes coincidirán en tiempo y espacio. Como los jugadores en la cancha y en las cábalas, el pueblo, para que la magia ocurra.

Me quedé en esa magia, la del amor en la peli y los jugadores corriendo tras el gol.

Me quedé en la promesa de ganar el partido.

Me quedé en la promesa de amor eterno.

Me quedé en la promesa de un mañana mejor. En la cancha y en la Patria.