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El mundo no encuentra un nuevo orden-Por Koly Bader
Fecha de Publicación: 09-07-2026
Por Koly Bader-FSN-Tucumán
El capitalismo se encuentra en una etapa de crisis muy profunda que involucra directamente al sistema político institucional de la república y de la democracia como sistema político.
Se ha desmantelado en los hechos la superestructura legal construida después de la segunda guerra mundial, el imperio norteamericano se enfrenta a su decadencia empujado por el ascenso de China y, en general, los centros de poder central como los países europeos (en especial Alemania) no atinan a encontrar un lugar en la nueva arquitectura mundial que no termina de nacer.
Estamos en el momento de destrucción del viejo orden sin verse aun con alguna claridad cual será finalmente la forma que adopte la organización del planeta en el futuro.
Por ahora la “solución Militar” parece ser la única herramienta a la que, en plena desesperación, acude tanto el imperio norteamericano como las elites dominantes en Europa. Alemania reconvierte su industria automotriz a la industria de armamentos, varios países de Europa siguen ese camino ante la crisis de la OTAN, mientras sus pueblos protestan en las calles ante el renovado guerrerismo.
Japón abandona su renombrado pacifismo y autoriza la producción masiva y exportación de armas por primera vez desde su derrota en la guerra. En general estos países altamente industrializados vislumbran la salvación de su descalabrada economía por medio del negocio de la guerra. Acuden así a soluciones eficientes en el pasado en medio de problemas muy nuevos y muy diferentes a los afrontados en la historia anterior.
El único consenso que parece haber, aun cuando el discurso se cuida muy bien de expresarlo, es que la democracia ya no es un sistema adecuado para sostener la continuidad del imperio del capital en su etapa de más rabiosa financiarización.
Claramente hablamos del llamado occidente, dado que lo que sucede en oriente es muy diferente y merecería un análisis particular aun cuando en realidad es lo que allí sucede, en gran parte, la causa de la crisis de occidente.
Por otra vía, el avance tecnológico, transformado en el ámbito de los mayores enfrentamientos entre ambos hemisferios del mundo, ha motorizado la enorme velocidad en que los fenómenos sociales se producen. Esto cuestiona la capacidad de los sistemas para reaccionar a tiempo y, de alguna manera, es la causa de la visible dificultad de reacción del capitalismo. Pero, a no dudarlo, reaccionará con enorme agresividad como lo estamos vislumbrando.
Los proyectos en danza
Las soluciones o salidas que se plantean desde la intelectualidad de derecha son variadas y viven un momento de desorientación sin un proyecto claramente dominante. Esto es comprensible toda vez que desde hace décadas pronosticaban el fracaso de China por dos razones fundamentales: La supuesta falta de democracia en los términos de occidente (partido único) y la economía planificada. Resultó que el tremendo éxito de su economía incineró los libros de los intelectuales de derecha que nunca esperaron que la economía planificada en su versión de capitalismo de estado pudiera usar el libre mercado para socavar los fundamentos del occidente capitalista.
Hoy se ve en gran parte de los teóricos más cercanos al poder real (es decir los capitales concentrados) llegar a una conclusión a todas luces falsa. Interpretando que el PCC es en realidad una élite gobernante que conculca las libertades para consolidar y mantener su dominio, y que su economía es posible gracias a esta “dictadura”, y desarrollan modelos posibles sobre la base de la desaparición de la democracia como sistema político y la tecnología digital como piedra filosofal.
Para decirlo en otros términos, la democracia es un obstáculo por los esfuerzos de consenso que demanda. Allí es donde la tecnología interviene para colonizar la subjetividad de tal modo que la “felicidad” se asuma como sentimiento real a partir de la no necesidad de tomar decisiones y vivir, por ejemplo, de la Renta Básica Universal.
Son muchas las experiencias ya realizadas en “focus group” (Anexo 1) y desde hace décadas. Fueron justamente los popes de la tecnología digital los impulsores ya que se perciben como visionarios, y en cierto modo lo son.
No esta dicha la última palabra y no sabemos qué proyecto implementará el imperio, que resistencia tendrá en los que parecen ser ahora socios rebeldes como Europa, o que incidencia tendrá China y oriente en todo el proceso. Lo que sí se puede asegurar es que la tecnología digital será protagonista de todos modos.