• ¡No es morosidad, es saqueo!

    Son más de 7 millones de argentinos los que no pueden acceder a nuevos créditos y 4 de cada 10 jóvenes de menos de 35 años son morosos. Por Armando Benítez.

Fecha de Publicación: 05-07-2026

Por Armando Benítez-FSN-Chaco

Yo adeudo

Tú adeudas…

Nosotros adeudamos…

¡Ellos se enriquecen!

Según el propio Banco Central de la República Argentina los asalariados deben hasta un 130% de sus sueldos a las tarjetas de crédito, a las billeteras virtuales y por préstamos financieros.

Son más de 7 millones de argentinos los que no pueden acceder a nuevos créditos y 4 de cada 10 jóvenes de menos de 35 años son morosos.

El ex –gobernador de San Luis, “el Alberto” denunció que el 80 % de los empleados públicos de su provincia está endeudado. Una cosa parecida ocurre en el Chaco.

Como todos lo saben esto no es culpa de que las familias trabajadoras gastan más de lo que les ingresa, el problema es que pagan sueldos de miseria. Hoy criar un hijo en Resistencia, la capital del Chaco, ¡cuesta $ 600.000! y lo dice el INDEC.

El problema es el robo, el saqueo al que viene siendo sometido el pueblo argentino. Las multinacionales extraen todo lo que pueden sin pagar nada o apenas centavos. Por los puertos del Paraná evaden miles de millones de dólares por año, porque sólo deben hacer una declaración jurada de lo que se están llevando.

No contentos con estas barbaridades, el FMI sigue prestando miles de millones de dólares al Estado, esa deuda externa que se agranda, que casi toda es girada de nuevo al exterior es la causa de nuestra miseria. Es el FMI el que exige los ajustes en sueldos y jubilaciones para garantizar el pago de esa deuda ilegal e ilegítima y es el gobierno cipayo el que cumple.

Argentina es un país rico, pero empobrecido, como lo dice Rovelli: “exportamos por 60 centavos de dólar por kg e importamos por 1.000 dólares por kg”. Somos una nueva colonia.

Decía Fidel Castro, que cuando la deuda es tan grande (como en el caso argentino) el problema deja de ser del deudor y comienza a ser del acreedor. ¡No debería pagarse ni un dólar!, porque es ilegal e ilegítima, lo estableció un fallo judicial. Pero además son las multinacionales las que nos deben por todo lo que se llevan del país y el daño ambiental que nos dejan.

¡Decían que Vaca Muerta nos iba a hacer ricos, minga! A nosotros nos dejan territorios destruidos y con temblores de tierra, porque rompen las rocas del subsuelo para extraerles hasta la última gota de petróleo y las ganancias las envían al extranjero, mientras aquí el precio de la nafta y el gas siguen subiendo.

¿El tema es cómo salimos de esta? La única manera será teniendo representantes políticos que se planten, que se apoyen en el pueblo movilizado, eso nos enseña la historia.

 Esto también implica tener representantes sindicales dignos, la clase trabajadora unida y en la calle puede frenar el saqueo. La herramienta para superar el miedo es la unidad y la solidaridad.

Algunos creían que Milei no iba a cumplir sus promesas de campaña, las está cumpliendo y se jacta de hacerlo, nos refriega por la cara que hizo lo que los milicos no pudieron hacer y en menos tiempo.

La militancia popular debe pensar, hay que pedir las renuncias a los gobernadores y legisladores de provincias que han traicionado abiertamente a sus votantes, ya no tienen más pudor, lo seguirán haciendo a cambio de su enriquecimiento personal.

Entregan nuestra Patria por monedas, los multimillonarios del mundo, inclusive nuestros oligarcas locales se ríen de los funcionarios políticos actuales por lo miserables y rastreros que son.

El caso Adorni es sólo una muestra. Ni sus policías provinciales los defenderán cuando el pueblo se le plante, porque a ellos los hacen reprimir por sueldos miserables.

Los que se resignen perderán,  ya hay sectores sociales que nada tienen para perder. Le sacaron los carros y sus caballos con los que podían hacer fletes o cartonear, no los dejan trabajar como trapitos, no hay trabajo en la construcción,  ya no hay cosechas manuales. Y si van hasta el sur para las cosechas de aceitunas, arándanos, cerezas etc son tratados como esclavos y vuelven secos como se fueron.

Nuestra empobrecida clase media (en su inmensa mayoría asalariados) debe tomar conciencia que hoy son el pato de la boda, no les alcanza para vivir dignamente ni con dos sueldos de profesionales, son parte de los morosos, los que tienen vergüenza a movilizar con sus compañeros de trabajo, pero no para usar la tarjeta de crédito para comprar alimentos en tres cuotas. Hoy a las presunciones de grandeza se la comen los piojos, mal que nos pese.

Ya en el mes de la Declaración de la Independencia, empecemos a honrar el sacrificio de tantos que ofrendaron sus vidas y salgamos a las calles a recuperar la verdadera libertad. Las generaciones venideras sabrán reconocer nuestro compromiso.