• La voz de la militancia y la experiencia de gestión.

Fecha de Publicación: 05-07-2026

Compilado por Koly Bader- FSN- Tucumán

En estas épocas en la Argentina en particular, la opinión de un hombre, un militante, y con larga experiencia de gestión pública, resulta especialmente importante.

He aquí algunos de sus conceptos en apretado resumen:

Según Álvaro García Linera, el “fracaso” o retroceso del progresismo latinoamericano no se debe principalmente a la fuerza de la derecha, sino a límites internos del propio progresismo: falta de nuevas ideas, errores económicos y dificultad para renovar su proyecto histórico. Sostiene que los gobiernos progresistas lograron transformar parcialmente las sociedades —por ejemplo, modificando estructuras de clase y reduciendo la pobreza—, pero después no fueron capaces de proponer una nueva etapa de cambios. Por eso afirma que el progresismo está “en huelga de ideas”.

Para él, volver al poder prometiendo “hacer lo mismo que antes” está condenado al fracaso, porque las sociedades cambiaron. Las conquistas sociales anteriores crearon nuevos sectores populares con nuevas aspiraciones, y el progresismo no supo leer esa nueva realidad.

El centrismo y la tibieza llevan a la derrota

García Linera critica la moderación excesiva. Afirma que el centrismo político y la falta de audacia son caminos seguros hacia el fracaso, porque dejan el impulso de cambio en manos de las derechas.

Plantea que las izquierdas pierden elecciones por errores económicos, no porque los pueblos sean ingratos ni solamente por campañas de la derecha. Cuando la inflación, la escasez o el deterioro del salario afectan la vida cotidiana, se debilita la lealtad política de las bases populares, asegura.

García Linera considera que la renovación no puede venir solo de un líder o de una elaboración intelectual aislada. Debe surgir de la militancia y de una nueva movilización popular capaz de construir un horizonte transformador adecuado al presente.

Para García Linera, el progresismo no fracasó porque sus primeras políticas hayan sido inútiles; al contrario, muchas fueron exitosas. El problema es que no supo avanzar después de esos logros. Su idea central es que la izquierda está obligada a renovarse: si se queda quieta, pierde.

Suele hablar de “errores económicos” en un sentido político amplio: decisiones o incapacidades de gestión que golpean directamente la vida cotidiana y erosionan el apoyo popular. Ejemplos: Inflación persistente: cuando los precios suben más rápido que los salarios, el apoyo social se debilita porque la gente siente que pierde capacidad de consumo. Deterioro del salario real: aunque haya empleo o transferencias sociales, si el ingreso no alcanza para sostener el nivel de vida, aparece frustración. Escasez o desabastecimiento: la falta de productos básicos genera malestar cotidiano y puede ser usada por la oposición como prueba de mala gestión. Problemas cambiarios o de divisas: restricciones para importar, falta de dólares o crisis de balanza de pagos pueden afectar producción, precios y abastecimiento. Dependencia excesiva del ciclo de commodities: muchos gobiernos progresistas se beneficiaron de precios altos de materias primas; cuando ese ciclo terminó, tuvieron menos recursos para sostener políticas redistributivas.

No diversificar la economía: si no se transforma la estructura productiva, el Estado queda dependiente de exportaciones primarias y de ingresos fiscales variables.

Déficit fiscal mal gestionado: García Linera no plantea necesariamente una crítica “ortodoxa” al gasto público, pero sí advierte que, si el gasto no se sostiene con capacidad productiva e ingresos estables, puede derivar en tensiones económicas.

Después de reducir pobreza y ampliar consumo, el progresismo no siempre logró ofrecer una segunda etapa: industrialización, empleo de calidad, innovación o movilidad social más profunda.

Afirma que el error no es solo técnico, sino político-económico. Si un gobierno popular no logra proteger el bolsillo, garantizar estabilidad básica y abrir un nuevo horizonte de prosperidad, la base social que antes lo apoyaba puede alejarse.

 

*Álvaro García Linera es un político, sociólogo y matemático boliviano. Fue Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia durante tres mandatos consecutivos (2006-2019) junto al expresidente Evo Morales. También es un destacado teórico marxista, autor de múltiples libros, y profesor e investigador universitario.

Trayectoria política y académica: Vicepresidencia: Ejerció el segundo cargo más alto del Estado boliviano desde el 22 de enero de 2006 hasta su renuncia el 10 de noviembre de 2019.Formación: Estudió matemáticas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y posteriormente se formó en sociología.

Activismo y prisión: En la década de 1990 integró el grupo guerrillero indigenista Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK). Fue encarcelado y acusado de terrorismo, cumpliendo cinco años de prisión sin sentencia firme.

Pensamiento y docencia: Es fundador del grupo de pensamiento Comuna y ha ejercido como profesor de grado y posgrado en ciencias sociales en universidades de Bolivia, Argentina, España e Italia. Tras su exilio en 2019, se ha desempeñado como investigador y docente en el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la Universidad Nacional de San Martín (UNAM) en Argentina.