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Por qué los algoritmos producen subjetividad: un análisis desde la psicología
Fecha de Publicación: 05-07-2026
Recopilado por Koly Bader-FSN-Tucumán
Desde la psicología, los algoritmos no solo ordenan información: también modelan la percepción, los hábitos y la identidad. Esto ocurre porque intervienen de forma constante en lo que vemos, repetimos, valoramos y deseamos. Por eso no se limitan a reflejar preferencias previas, sino que también ayudan a producirlas. Distintos enfoques contemporáneos sostienen que las plataformas digitales funcionan como entornos de modulación conductual y simbólica, capaces de influir en la subjetividad mediante personalización, vigilancia y retroalimentación continua. En esta línea, Lola S. Almendros proponen pensar al sujeto contemporáneo como una “tecnopersona”, es decir, una forma de existencia configurada por entornos digitales.
Desde una psicología social y crítica, los algoritmos producen subjetividad porque establecen criterios de normalidad. No son neutrales: se entrenan con datos históricos y decisiones institucionales, por lo que suelen reproducir e intensificar sesgos previos. Cuando un sistema amplifica ciertas voces y margina otras, no solo organiza información: también distribuye legitimidad. Así, lo reiterado aparece como normal o deseable, mientras lo excluido puede percibirse como desviado o irrelevante. En términos críticos, esto muestra que la técnica también produce norma social y puede consolidar desigualdades simbólicas y materiales. Esta idea permite comprender que los algoritmos no solo afectan individuos aislados, sino también modos de vínculo, pertenencia y reconocimiento dentro de colectivos y comunidades.
En sintonía con esta perspectiva, Éric Sadin advierte que la administración digital del mundo no solo automatiza decisiones, sino que desplaza progresivamente el juicio humano hacia sistemas de gestión algorítmica que ordenan la experiencia y orientan la acción. Desde la psicología social argentina, Ana María Fernández permite profundizar esta idea al pensar que la subjetividad también se produce en tramas institucionales, grupales e imaginarias; por eso, las plataformas pueden leerse como nuevas instituciones que organizan visibilidades, silencios y formas de lo común. La subjetividad algorítmica, por lo tanto, no es solo dominación externa, sino una trama compleja de placer, hábito, identificación y regulación emocional.
En síntesis, los algoritmos producen subjetividad porque influyen en la atención, los hábitos, la autoestima y los criterios de normalidad. Desde la psicología, esto implica reconocer que el sujeto contemporáneo se constituye en interacción con entornos digitales que clasifican, predicen y orientan conductas. Pensar críticamente esta relación no supone rechazar la tecnología, sino comprender que toda mediación técnica también es psicológica y social.
Bibliografia:
Fernández, A. M. (1999). Instituciones estalladas. Eudeba.
Echeverría, J., & Almendros, L. S. (2020). Tecnopersonas: cómo las tecnologías nos transforman. Trea.
Foucault, M. (1978). Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión. Siglo XXI.
Sadin, É. (2017). La humanidad aumentada: La administración digital del mundo. Caja Negra.