• Las ideas correctas e incorrectas. Por Armando Benítez

Fecha de Publicación: 10-05-2026

Por Armando Benitez-FSN-Chaco

La lucha entre ideas correctas e incorrectas es una contradicción ideológica constante, reflejo de las luchas de clases y sociales, que busca el triunfo de lo avanzado sobre lo viejo.

Decia Mao en su libro sobre las contradicciones, que las ideas correctas no provienen de la mente, surgen de la práctica social, la producción y la lucha de clases.

La batalla cultural, la lucha ideológica tambien se dá en lo que denominamos campo popular. ¿Cuales serian las ideas correctas para que el pueblo recupere su iniciativa política? ¿Qué debemos hacer?

¿Todos sabemos que la unidad es una de las ideas, pero instantaneamente nos surge la pregunta y cómo la construimos?

Si miramos a vuelo de pájaro, hay cientos (creo que se podria hablar de miles) de experiencias, de prácticas sociales que se desarrollan en el mismo momento en un territorio tan grande como el nuestro.

Hay colectivos sociales que plantean la necesidad de crear un movimiento, otros dicen que lo que hay que construir es un frente, otros un partido y luego vienen las precisiones, es decir las caracteristicas que deberían tener cada una  las organizaciones.

Y si llegara acordarse una forma para la unidad en la acción, cuál será el método de decisión, una asamblea, una conducción colegiada, una dirección etc etc. Todos acuerdan que la resolución debe ser democrática.

En la resistencia de un pueblo a la opresión, existen muchos tipos de lucha, desde las básicas hasta las más complejas. Hay sectores sociales que con su lucha sólo buscan el aumento de sus salarios, conseguido el objetivo vuelven a la normalidad, son las que denominamos luchas reivindicativas.

Hay otras que también son básicas, las  hacen los pueblos originarios para defender sus tierras ancestrales, o las comunidades que se resisten a las mineras que envenenan sus rios, las asambleas contra las aplicaciones de agrotóxicos y tantas otras.

Pero tambien están las que se plantean el cambio de sistema, las que proclaman la necesidad de una revolución, un gobierno de trabajadores, ya sea que sea participando o no de las elecciones.

Por supuesto que muchas organizaciones se plantean objetivos inmediatos, mediatos y a largo plazo, cualquiera de las alternativas lleva su tiempo.

Mao sintetizo que la resolución entre las ideas incorrectas y las correctas surge de la práctica, en forma democrática y con la crítica y autocrítica.

Desde lo que llamamos la recuperación de la democracia, han trasncurrido 43 años de intensas prácticas políticas, con distintos gobiernos, pero todos se desenvolvieron en el sistema capitalista y no plantearon salirse del mismo. Hoy nadie puede negar que no son los intereses del pueblo, ni de la Nación los que guian a la mayoría gobernante en los tres poderes.

El pueblo debe desarrollar sus  luchas en forma pacífica. Esto no significa necesariamente que la única vía al poder sea la electoral, es más, aún ganando el gobierno todos somos conocedores que el poder real no reside en la Rosada, sino en los directorios de las grandes empresas multinacionales.

Como conclusión podemos decir que la batalla cultural más compleja es la que debemos librar, en términos fraternales, en el seno del campo popular, es decir en la práctica diaria.

 Estudiando la realidad que vivimos y la historia que nos trajo hasta aquí, sabremos o por lo menos tendremos indicios sobre las  conductas o políticas  que nos llevaron al error. Y también entenderíamos el compromiso histórico que nos toca asumir.

Sólo para dar un ejemplo reciente, el clientelismo como método de hacer política no sirve, el sistema nos confundió y logró una gran atomización. Es muy importante plantearse la autonomía.

Es fundamental encontrar las reivindicaciones que representen a la mayoría del pueblo para conseguir la adhesión a las protestas y las medidas que se instrumenten para conseguirlas.

Hoy en nuestro país hay luchas de todo tipo y una lección que  está bien aprendida, es que el poder se demuestra en la calle, en la movilización.

Tambien debemos pregonar que un aumento salarial para los docentes, los trabajadores de la salud, es una parte del problema, ni la educación ni la atención de la salud podrán ser cambiadas sino no se lucha por el cambio de las políticas públicas.

Ante el nuevo proceso electoral que ya está comenzando es una necesidad de la clase trabajadora y el pueblo plantear la agenda, el programa que deberían comprometerse a llevar adelante los candidatos/as a ser representantes.

Antes que las caras, los apellidos y las figuras habrá que pensar en las razones que determinan el bienestar o el malestar del pueblo. La soberanía reside en el pueblo, hay que pensar y actuar para que en quienes deleguemos sean consecuentes y no unos miserables mercenarios que cambian sus posturas por un poco de dinero.

Y alguna vez habrá que cambiar esta democracia delegativa en una participativa, en la que la soberanía popular recupere su poder.

No son individuos preclaros y salvadores lo que necesitamos, sino colectivos dinámicos y potentes, que son los que van a producir los dirigentes/as que se necesiten.