• La organización es la respuesta

    El Estado es una organización de la sociedad, no existió siempre y fue cambiando de forma, como la dominación.

Fecha de Publicación: 12-04-2026

Por Armando Benitez-FSN-Chaco

El compañero Francisco Ramos hizo una importante pregunta en su artículo de la semana pasada:¿Es más importante fijar un acuerdo político programático entre orgas, o lo más importante es la forma de lograrlo?”

El mismo planteo la respuesta al final, cuando sintetiza:“Crear poder popular es ni más ni menos que funcionar en asambleas, debate, decisión colectiva y aplicación política, balance, volver a discutir y corregir. En un ámbito donde se aliente y propicie la crítica sin censura y plena participación democrática”.

Podemos interpretar entonces, que es más importante que el acuerdo superestructural, el método para crear el programa y la organización que tratará de realizarlo.

En ese mismo número de Futuro Soberano yo hablaba de la necesidad de ejercitar la soberanía popular y coincidía con Ramos plenamente. Creo que tanto él como yo, como integrantes del FSN hablamos de principios, pero los dos somos conscientes que no empezamos de cero.

Hay una situación y una historia, por eso se insiste tanto en el estudio y la formación para el análisis. Por eso coincidimos que no hay que equivocarse en que tenemos que construir una organización plural, un movimiento soberano y que eso no significa necesariamente la participación electoral en el proceso del año que viene.

Según Marx, “el Estado es un órgano de dominación de clase, un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del orden que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando los choques entre las clases.”

Más claro, échale agua. La ley de glaciares aprobada hace unos días es la legalización del saqueo (aunque es inconstitucional) como la ley de la Reforma laboral es la de la explotación sin caretas (también inconstitucional).

Como existe una historia, la clase dominada, la trabajadora, no aceptará mansamente esta opresión y ya no soportará “amortiguación” alguna y puede llegar a plantearse otro sistema.

¡Los programas son circunstanciales, pueden ser mínimos, de carácter reivindicativo como “aumento general de salarios ya!” o más profundos, como el del 1° de mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos, que cité en mi artículo anterior.

El Estado es una organización de la sociedad, no existió siempre y fue cambiando de forma, como la dominación. Ahora domina el sector del capitalismo más concentrado, el financiero global, no tiene nación y menos Patria.

Si el gobierno de Trump cae, caerá su modelo de gestión, pero EEUU no dejará de ser capitalista, ni desaparecerán las guerras. Por supuesto que una derrota de un modelo de gestión del imperialismo yanqui, significará una oportunidad para los pueblos oprimidos del mundo, pero para un cambio de sistema, digamos que faltará un rato.

Por eso es fundamental la organización popular genuina, no la clientelar que se crea para cada elección y después desparece. Una que se construya en base a las necesidades comunes y con referentes que sean coherentes con las decisiones tomadas en forma colectiva.

Lamentablemente los falsos empoderamientos han provocado mucha desilusión en el pueblo y eso hace  más difícil convencer que la participación es lo más importante.

La participación no es solamente firmar una ficha de afiliación y entregar una fotocopia del documento, de lo que nosotros hablamos es la participación para decidir en igualdad con los compañeros y compañeras, en asambleas de base, sobre los problemas comunes.

El ejercicio de la democracia horizontal, es soberanía popular, es construcción de poder popular, es la práctica que nos hará crecer y así poder incidir cada vez más en la degradada política que vivimos.