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Antes y después del 24
Fecha de Publicación: 29-03-2026
Por Lido Iacomini-Colaboración
En un marco de franca caída de las expectativas en Milei, inmerso en una crisis de desocupación y corrupción, con todos los índices a la baja, la Marcha de las Antorchas en San Telmo, Monserrat en su vigésima veinteipicoava edición y el emocionante homenaje a los desaparecidos de Banfield, en un estadio colmado, constituyen un esperanzador anticipo de lo que esperamos sea una clara muestra de las reservas democráticas del pueblo argentino, a la vez que una recuperación de la iniciativa política popular.
Indispensable ante la claudicación dirigencial de los partidos tradicionales incapacitados para encauzar el descontento creciente ante el desborde de la desocupación, la miseria salarial, ya no solo de los jubilados, y la entrega en paquete de la soberanía nacional. Cómo si fuera poco el enano fascista que porta aún la banda presidencial, nos está embarcando en una guerra ajena, atropellando la Constitución que no delega en él la potestad de declaración de guerra sino en el parlamento.
Los riesgos de represalia a manos paramilitares reproducen lo experimentado ante aventuras semejantes, que desembocaron en los atroces atentados de la Amia, la embajada de Israel y el asesinato del hijo del otrora presidente Menem.
Arribamos a este 24 de Marzo, Aniversario del Nunca Más con una urgente necesidad de terminar con Javier Milei pero con una tremenda debilidad organizativa, con un aparato sindical que fué incapaz de frenar la Reforma laboral, con presos políticos sometidos a un Poder Judicial corrupto e ineficaz y con alternativas populares incipientes y dispersas, pero con una historia de un pueblo que supo irrumpir abriendo cauces renovados para el torrente de la historia. Con ese optimismo convocamos a hacernos cargo y marchar unidos este 24 de Marzo, siguiendo los pasos del Club Banfield y el Barrio de San Telmo, para ratificar unidos y potentemente el Nunca Más y el Basta de Milei.
¡Somos mucho más que dos!
Decir 24 de Marzo, fecha emblemática si las hay, tiene una fuerza simbólica como decir fueron 30.000, que digan donde están.
Este año la conmemoración del golpe de Estado que instauró la Dictadura congregó una millonaria multitud en Plaza de Mayo, la plaza de las Madres, y sus alrededores, demostrando fácticamente dónde está la mayoría.
Nos pudimos decir "somos muchos" y por eso ayer estalló la alegría.
Por trágico que fué ese pasado que este Cincuentenario conmemoramos, el encuentro de los muchos en la plaza tuvo proyección de futuro y su neto carácter antimileísta desató la esperanza y desplazó el pesimismo.
La disputa estaba saldada, derrotado el negacionismo, la memoria completa es memoria, verdad y justicia es que digan dónde están nuestros detenidos desaparecidos.
Los millares de carteles, cartelitos y banderas que portaban la miríada de organizaciones sindicales, políticas, estudiantiles y Barriales de todo el país muestran de manera clara y contundente que el movimiento popular está en reconstrucción y que está llegando a su fin este obscuro período de confusión y retroceso.
Pero cuidado... Aún es incipiente, difuso y complejo el proceso de reconstrucción de conducción. En las calles adyacentes a la plaza en Buenos Aires y seguramente en las de nuestro interior, pulularon dirigentes de vieja trayectoria con los de reciente proyección, entremezclados pero no unidos en una transparente disputa por la conducción.
El nuevo optimismo encuentra igualmente bases más sólidas que el anterior. Hubo una sóla plaza y las banderas rojas de la izquierda convivieron con una marcha peronista atronadora. La libre manifestación democrática del pueblo muestra el camino plebeyo a pesar y al margen de las corroídas instituciones del viejo sistema democrático, parlamentario y judicial.
El golpe a Milei y la nueva casta antinacional, anti obrero y antipopular ha sido fuerte y frontal. La movilización es el camino y aún es la hora de la reconstrucción para arribar fuertes al momento de la institucionalización de un nuevo poder popular.