• Va dejando de ser suficiente

Fecha de Publicación: 22-03-2026

Por Koly Bader-FSN-Tucumán

Aunque sigue siendo imprescindible.

Hace 50 años, en 1976, comenzó a ejecutarse el proyecto de entrega del país a cuya continuidad asistimos aún hoy. Para este fin, la clase dominante argentina necesitó ejecutar el segundo gran genocidio de nuestra historia. El primero fue cuando resolvieron apropiarse de las tierras en manos de los pueblos originarios. Esta segunda vez fue necesario aniquilar primero las fuerzas populares, sus organizaciones y las organizaciones obreras para reiniciar el plan económico de desguace nacional.

Ese plan económico tuvo, entre otras muchas medidas, dos que fueron fundamentales:

Alto endeudamiento externo y una ley de entidades financieras que sigue vigente. Ambas herramientas de dominación siguen siendo los resortes fundamentales del mecanismo diseñado para despojarnos de soberanía. Y jamás fueron desmontados por los breves interregnos de progresismo que solo maquillaron temporalmente la entrega.

Para ser libres hoy, hay que romper las leyes que nos encadenan con el 76. Llevamos 50 años intentando recuperar una fuerza social y política capaz de romper el destino de la dependencia que fabrican los poderes económicos extranjeros y sus aliados criollos.

Ellos, desde el poder real e institucional cambian las estructuras que el progresismo no quiere verdaderamente cambiar

Han pasado demasiados años y ellos, los mandantes de entonces, siguen secuestrando conciencias, matando esperanzas, torturando soberanías. Los métodos han cambiado, pero con el mismo objetivo. Van cumpliendo casi sin pausa con su proyecto de país sometido, dependiente, expropiando bienes de todos.

Ya no usan tanques, aunque siguen activos los grupos de tarea…ahora 2.0. Siguen activos sus economistas. Las nuevas tecnologías potenciaron su capacidad de dominio sin abandonar su violencia, ejerciéndola de modo diferente. Y con las armas de respaldo, como sucede en el mundo. Y una “democracia” castrada y corrupta.

Va siendo hora que NUNCA sea otros NUNCAS. Para terminar con los vaivenes de esta historia. Vaivenes que siempre terminan en que ellos van… y van… y van.

¿Y nosotros? ¿Nunca más dictaduras… y nada más? ¿Y la razón por la que cometieron el genocidio? ¿La razón por la que nos quitaron 30.000?

La dictadura militar ya se terminó. Ahora la dictadura la llaman de otras formas. Hasta la llaman libertad.

Nunca más colonialismo. Nunca más neoliberalismo. Nunca más capitalismo. Nunca más imperialismos. Nunca más patriarcado. Y muchos Nuncas más. Con internacionalismo militante. Con la patria grande en el horizonte.

Recuperar el poder de los 30.000. Por los revolucionarios de nuestra primera independencia, por los treinta mil, Por la Memoria de verdad y sobre todo por la Justicia para nuestro pueblo soberano.