-
La guerra de los misiles
Fecha de Publicación: 22-03-2026
por Lido Egisto Iacomini
La ofensiva militar norteamericana contra Irán se mide en víctimas infantiles en una escuela de Teherán.
La contraofensiva misilística persa contra las bases militares norteamericanas desparramadas en la región, provoca daños profundos en la economía occidental dependiente del estrecho de Ormuz.
EEUU necesita resultados rápidos que suturen la hemorragia económica provocada por la guerra.
Los petrodólares desteñidos no alcanzan, a 200 dólares el barril, a cubrir el barril sin fondo del déficit de endeudamiento norteamericano.
Si la paciencia china estira los tiempos para asfixiar económicamente a Wall Street y hace estallar la burbuja del dólar, el espejo persa muestra sus misiles de bajo costo que pueden, lentamente, ahogar militarmente al poderío norteamericano.
En uno y otro caso la superioridad militar encuentra el límite en su debilidad económica.
Y en política el repudio a su prepotencia y arrogancia.
Trump consume aceleradamente los 8 meses de tiempo que le restan para las elecciones de Noviembre. Su ecuación dramática lo lleva a apresurar la guerra más cara de la historia.
Desde el 3 de Enero, cuando secuestró a Nicolás Maduro y su esposa, viene demoliendo todas las reglas mínimas de la convivencia internacional, escaló dramática y peligrosamente el conflicto. Afirmó descaradamente que entre sus planes está apropiarse de Groenlandia, el Canal de Panamá e inclusive de su propio socio Canadá. Con su conducta desarma los presupuestos y acuerdos estructurados por las Naciones Unidas después de la Segunda Guerra mundial. Y no sólo la solución pacífica de los conflictos entre naciones y la no intervención en sus asuntos internos. El mismísimo acuerdo que estableció las fronteras de Israel ha sido pisoteado. En realidad todo el derecho internacional ha sido degradado.
Trump pretendió usar las negociaciones que se le imponían, trás la derrota militar en Ucrania, para traficar un nuevo Yalta.
La cabeza de Zelensky y una OTAN desvalorizada por la derrota, a cambio de América Latina para los norteamericanos. Con todos sus recursos naturales claro.
Pero para un derrotado es demasiado.
Y entonces sólo les quedó la potencia militar. Y en eso estamos.