• Trump escala violentamente el conflicto geopolítico

Fecha de Publicación: 08-02-2026

Por Lido Egisto Iacomini – Colaboración

 El ataque, presuntamente quirúrgico, a Venezuela y el secuestro de su legítimo presidente, Nicolás Maduro, constituyen la más peligrosa y osada apuesta de los norteamericanos en el tablero internacional.

Su agresión está en el centro de los esfuerzos yanquis por recuperar capacidad de  disputa geopolítica, profundamente deteriorada por su derrota estratégica en Ucrania y el estancamiento de sus esfuerzos por hacer de la negociación con Vladimir Putin un Yalta II.

 

Era previsible su fracaso en el intento de escindir Rusia de la alianza con China entregando a cambio a Ucrania y a Zelensky. Pero también fue un fracaso hacerlo negociando su abandono de la OTAN para obtener manos libres en América Latina.

Tanto China como Rusia reforzaron su alianza con la Venezuela de Maduro y entonces Trump pasó a los hechos.

 

En ese sentido secuestrar a Maduro y apropiarse del petróleo venezolano son una provocación a China y la adopción de una línea de confrontación más dura en su desesperado intento de retener una cuota importante de su hegemonía.

Hasta el momento la conducta china ha sido inalterable: apuestan al tiempo, a rehuir la confrontación directa y confían en la inexorabilidad de la superioridad de su economía, desplegando incansablemente una seducción diplomática con base en el win win de sus negocios.

 

EEUU siente ese aliento en la nuca como una política de cerco y aniquilamiento lento. Ahora EEUU escaló a una confrontación más dura. China y también Rusia endurecieron su lenguaje, pero nada hace prever que eso bastará. Trump amenaza a Delcy Rodriguez y a Diosdado Cabello con una segunda oleada de intervención violenta si no obedecen  sus pretensiones.

Rusia y fundamentalmente China, tienen a su cargo la próxima jugada de respuesta mientras el mundo los mira.

 

No es lo mismo que sean declaraciones diplomáticas en las Naciones Unidas o donde quiera que sean y por duras que sean, a que China produzca hechos, lo cual implicaría subir un escalón en esta peligrosa confrontación.

 

Otra incógnita de esta coyuntura es saber si China y Rusia le permiten a Trump efectivizar su amenaza de apropiarse de la riqueza petrolera venezolana y con esa gigantesca caja financiar el también gigantesco déficit norteamericano que lo acogota y así resucitar, mediante el uso de la fuerza, a ese muerto que es el capitalismo norteamericano.